Síndrome del dolor miosfascial un problema que sufre el 30% de la población

Los procesos musculo esqueléticos son la causa más frecuente de dolor, tanto agudo como crónico y de discapacidad temporal o permanente.

Al menos un 30% de la población presenta algún síntoma en el aparato locomotor en que el dolor de origen muscular tiene una importancia significativa.

Las lesiones musculares con frecuencia reúnen criterios de síndrome de dolor miofascial o síndrome miofascial (SMF), una entidad descrita por los Dres. Janet Travell y David Simons (1992). Es un proceso muscular regional agudo o crónico, primario o secundario, muy prevalente e incapacitante, pero bastante desconocido, infradiagnosticado e infratratado, probablemente porque no se acompaña de alteraciones estructurales detectables con las pruebas complementarias de imagen o analíticas y con frecuencia por estar asociado a otros procesos musculoesqueléticos y, sobre todo, porque no están contenidos en los programas de formación de medicina ni durante la especialización.

La fibromialgia y el síndrome de dolor miofascial a menudo van de la mano. Debido al frecuente solapamiento y algunos síntomas similares, a menudo se confunden con las mismas condiciones y, como consecuencia, las personas con ambos a veces sólo se diagnostica y se trata de uno.

¿Que es el síndrome de dolor miosfascial?

El síndrome miofascial es un cuadro de dolor regional de origen muscular, localizado en un músculo o grupo muscular, que consta de una banda tensa, aumentada de consistencia, dolorosa, identificable por palpación y en cuyo seno se encuentra el punto gatillo (PG) y dolor referido a distancia, espontáneamente o a la presión digital.

Patogenesis

Las causas están relacionadas con factores biomecánicos de sobrecarga o sobreutilización muscular o microtraumatismos repetitivos.

No se conoce la fisiopatología, pero parece deberse a una disfunción de la placa motora por liberación excesiva de acetilcolina.

Travell y Simons12, en su hipótesis integrada, atribuyeron como posible etiología del PG a una disfunción de la placa motora, punto en el que las motoneuronas α contactan con sus correspondientes fibras musculares.

 Esta disfunción parece debida a una despolarización anormal de la placa motora por mecanismos presinápticos, sinápticos y postsinápticos (excesiva liberación de acetilcolina [ACh], defectos de la enzima acetilcolinesterasa y aumento de la actividad del receptor nicotínico de la ACh, respectivamente). La ACh liberada en el espacio sináptico activa rápidamente los receptores nicotínicos de la ACh de la membrana muscular postsináptica, conduciendo a un potencial de acción y contracción muscular mantenida en condiciones de reposo con acortamiento persistente de los sarcómeros13. La contracción muscular resultante puede alterar el flujo arterial y la suplencia de oxígeno, calcio y otros nutrientes necesarios para inducir una relajación muscular y satisfacer las mayores demandas de energía local e isquemia. Las demandas de energía local, por el efecto de la liberación mantenida de ACh, la despolarización y la contracción sostenida, producen una rápida depleción local de adenosintrifosfato (ATP), lo que implica un fallo metabólico que Simons ha denominado «crisis energética».

Factores desencadenantes

Los factores precipitantes más comunes son de origen traumático actividades de la vida diaria (posiciones al acostarse, alleer, al escribir, etc).

Factores precipitantes que en algunos casos no son tenidos en cuenta, pues el médico acostumbra a fijarse más en los factores externos o en los mecánicos.

  • Este tipo de alteraciones son por ejemplo deficiencias nutricionales, en especial de algunas vitaminas (B1,B12, C y ácido fólico), así como también de algunos minerales: Calcio, Potasio, Hierro y Magnesio.
  • Se deben también tener en cuenta los factores de tipo endocrino, en particular las alteraciones en el metabolismo del tiroides.
  • Factores psicológicos. Períodos prolongados de estrés o de depresión pueden producir cambios subyacentes sobre algunos grupos musculares desencadenando el dolor de tipo miofascial.
  • Factores mecánicos, relacionados con anormalidades esqueléticas,

Tratamientos

En la medida de lo posible, se deben eliminar aquellos factores que predisponen y perpetúan el sobreuso y las lesiones crónicas sobre el músculo.

  • Tratamiento rehabilitador: modificaciones posturales, ergonómicas y mecánicas, aplicación de frío o calor, técnicas de estiramiento con o sin la aplicación de aerosol frío, masaje, acupresión, puncion seca.
  • Fármacos (analgésicos, AINE, relajantes musculares, tramadol) pero pocos de ellos han mostrado alguna efectividad.
  • Infiltración del PG: la infiltración está indicada en los pacientes con PG activos sintomáticos que producen una respuesta de sacudida a la presión y generan un patrón de dolor referido. Se puede utilizar:

                    -Infiltración »: Infiltraciones con anestésicos locales, corticoides o toxina botulínica

                    -Infiltración del PG sin administración de fármacos. Se han descrito diversas técnicas para la inserción de las agujas, así como                               algunas variaciones en el tiempo de duración del tratamiento.

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