¿Que es la rectificación vertebral?

La columna vertebral no es totalmente recta, sino que tiene cuatro curvas cóncavas y convexas que se van alternando entre sí: lordosis cervical, cifosis dorsal, lordosis lumbar y cifosis sacrococcígea.

Estas curvas son las que dotan a la columna vertebral de estabilidad y movilidad, y las que hacen que esta estructura sea tan fuerte como para soportar el peso del cuerpo.

Cuando la curvatura normal de la columna vertebral se ve disminuida  hablamos de que existe una rectificación. En algunos casos, puede tener una influencia genética; de hecho, las curvas normales de la columna suelen ser más  pronunciadas en unas razas que otras.  Algunos estudios sugieren que la cantidad de ejercicio que se hace en la infancia, mientras el hueso está madurando, influyen en que sean mayores o menores, de manera que la falta de ejercicio en esa fase también puede conllevar  unas curvas menos pronunciadas (es decir, “rectificaciones”).

También pueden deberse a causas exógenas como un estilo de vida sedentario, falta de actividad física, estrés o cansancio. Las contracturas en la musculatura circundante o la falta de potencia en la misma son otras causas de la rectificación de la columna.

Se suele dar en la zona cervical y lumbar, que presentan una lordosis menor a la habitual, y el aspecto de la columna vista de perfil es el de una línea recta.

Una mala higiene postural, con vicios y malos hábitos posturales, es muchas veces la causa de estas patologías.

Nuestra columna vertebral está diseñada para funcionar mejor con sus curvas naturales: en el momento en que una curva desaparece o cambia obliga a las otras curvas a trabajar más para crear compensaciones. De ahí que, por ejemplo, frente a una rectificación lumbar, el peso del cuerpo recaiga directamente sobre la zona del sacro (zona más baja de la columna) y puedan aparecer dolores lumbares.

Un profesional nos ayudará a saber de dónde parte el problema (malos hábitos posturales, escaso tono muscular) y a atacar directamente desde la raíz. Los ejercicios de compensación para los grupos musculares suelen ser un buen comienzo para mejorar nuestra postura.

Síntomas

Hay datos de estudios que sugieren que las variaciones en la forma de la columna vertebral pueden asociarse a un riesgo teóricamente mayor de que sea más rápido el desgaste del disco intervertebral cervical, y que la “rectificación” de la columna cervical puede asociarse a dolor en el cuello. No obstante, el diseño de esos estudios no es tan riguroso como hubiera sido deseable, por lo que la fiabilidad de sus conclusiones no es alta.

Realmente, se observan rectificaciones tan frecuentemente en personas con o sin dolor de cuello o espalda. Actualmente se consideran las rectificaciones como una “peculiaridad” personal, que se observa de manera casual en las radiografías de muchas personas perfectamente sanas sin que cause ningún problema presente ni futuro.

En el caso de las “rectificaciones” de la columna cervical, es posible que su relación con el dolor sea al revés de lo que se ha asumido; la propia contractura de la musculatura cervical puede “rectificar” el cuello, al obligarlo a adoptar una postura más rígida de lo normal. Así, al observar en un paciente con dolor cervical que una radiografía muestra que su cuello está “más recto de lo normal”, resulta imposible saber si esa es la situación habitual en su caso, o si, a la inversa, esa rectificación ha aparecido a consecuencia de la contractura muscular y es previsible que vuelva a la normalidad cuando la contractura desaparezca. En la práctica, hoy en día se consideran las “rectificaciones” como hallazgos casuales sin importancia.

 En definitiva, puede aparecer dolor de cuello o espalda en una persona con rectificaciones, pero, con la evidencia científica disponible, hoy en día se asume que aparecería igualmente si no las presentara.

En la práctica, eso significa que, si en toda persona sana conviene mantener bien desarrollada la musculatura que participa en el funcionamiento de la espalda, eso tal vez puede ser más importante en una persona con una columna vertebral más recta de lo normal, en la que el reparto de cargas puede ser peor.

Si sufrimos una rectificación en la zona cervical habrá que trabajar con estiramientos de toda la musculatura de la zona del cuello, incluidos también los músculos de la cintura escapular (trapecios, romboides, deltoides...).

Si nuestra rectificación se sitúa en la zona lumbar o dorso-lumbar hay que potenciar los músculos pectorales, la zona del abdomen y realizar estiramientos de los isquiosurales.

La forma de detectar este tipo de rectificaciones es a través del diagnóstico médico. También puede ser visible desde un estudio postural, pero siempre hemos de acudir a un especialista que analizará cuáles son las causas por las que ha surgido la rectificación y nos indicará cómo mejorarla.

 

 

Decálogo para cuidar nuestra espalda. El doctor Portillo nos da 10 consejos fáciles para cuidar nuestra espalda.

1. Mantén una postura correcta. Debemos crear hábitos posturales saludables, tanto durmiendo, de pie o sentados. Esto es fundamental para prevenir los dolores de espalda. Posturas inadecuadas pueden tensionar el sistema óseo y muscular de la espalda.   

2. Evita la ropa ajustada y los tacones altos. Estos dos hechos en conjunto evitan la adopción de malas posturas.  

3. No levantes pesos excesivos.Coger a un peso a toda prisa como la compra bajar o ir muy cargados, pueden y deben evitarse.  

4. Corrige tu sobrepeso. El sobrepeso prolongada en el tiempo puede provocar que los músculos y huesos de la espalda se tensionen y llegue el dolor de espalda.  

 5. Haz ejercicios de estiramiento. Haz planes que favorezcan caminar un rato cada hora. Asimismo, adopta la postura ergonómica que las situaciones de estrés laboral no siempre permiten. 

6. Practica deporte de forma moderada. Con 10 minutos al día basta para prevenir el dolor de espalda y fortalecer los músculos, siempre y cuando no se practique en plena crisis de lumbalgia.  

 7. Acudir a un terapeuta cualificado es una buena decision.

 8. En caso de lesión. Si el afectado es alguno de los músculos de la espalda por habernos excedido con el deporte o habernos hecho daño por alguna causa, coloque una bolsa de hielo para aliviar el dolor.

9. Evite la automedicación determinados fármacos, como el paracetamol o anti-inflamatorios.

10. Busque un buen centro deportivo para aprender tecnicas que mejoren su dolor.

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