¿Los cambios metereológicos tienen que ver con el aumento del dolor de espalda?

Todos sabemos que con la llegada del otoño comienza el mal tiempo, las lluvias y la humedad que las acompaña es mala, para muchos dolores musculares y óseos, sobre todo patolgias como la artritis y la artrosis.

Durante muchos años hemos creido que los cambios bruscos del tiempo han sido responsables del empeoramiento de los dolores y achaques pero un estudio realizado en Sídney (Australia) indica que no es asi por lo menos en el caso del dolor de espalda y la artrosis.

Los investigadores nos indican que la creencia de un cambio del tiempo y el dolor vienen desde los tiempos del imperio Romano.

Sin embargo, nuestro trabajo sugiere que esta creencia podría basarse en el hecho de que la gente recuerda episodios que confirman sus puntos de vista preexistentes.

Memoria selectiva

En este contexto, la creencia tradicional es que los cambios meteorológicos, la humedad, la presión atmosférica, el viento o las precipitaciones, provocan la aparición o agudización de los síntomas del dolor de espalda y de la artrosis. Despues de este estudio podemos pensar que esto es una creencia popular arraigada desde hace muchos siglos pero ¿ Tiene evidencia científica?.

Al menos uno de cada tres habitantes del planeta sufrirá dolor de espalda en algún momento de su vida. Más aún en el caso de los pacientes con artrosis, enfermedad crónica caracterizada por el dolor, hinchazón y pérdida de movimiento en las articulaciones que padecen un 10% de los varones y hasta un 18% de las mujeres mayores de 60 años.

Para comprobarlo, los autores analizaron los historiales médicos de cerca de un millar de adultos australianos con dolor lumbar y de 350 con artrosis de rodilla y evaluaron si los cambios meteorológicos podían anticipar –ya fuera con una semana o un mes de antelación– la aparición de los episodios de dolor.

El estudio se realizo en pacientes con dolor lumbar crónico y los resultados mostraron la ausencia de una relación entre el dolor de espalda y la temperatura, la humedad, la presión atmosférica, la presencia de viento o las precipitaciones. De hecho, y contraviniendo la creencia tradicional, el incremento de las temperaturas se asoció con un aumento, si bien mínimo y no estadísticamente significativo, de la probabilidad de sufrir un episodio de dolor lumbar.

Entonces, ¿cómo se explica que los pacientes aseguren padecer dolor cuando empeora la climatología? Pues según apunta el director del estudio, «los seres humanos somos muy susceptibles, por lo que es fácil observar por solo notemos dolor en los días fríos y lluviosos y nos olvidemos de aquellos en los que tenemos los síntomas pero el tiempo es benevolente y soleado».

En resumen la aparición o el agravamiento de los síntomas de dolor por lo menos en artrosis y dolor lumbar no tienen que ver con la lluvia o el frio por lo que realmente las personas que lo padecen deben tener un buen control sobre los factores de prevención de su dolor para poder manejar su enfermedad y reducir al máximo este malestar crónico que le resta calidad de vida.

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